Caminos de la mediación dia: entrevista con Alfredo Villar
Por: Aída Quintanar
18 | 03 | 2021

Alfredo Villar es miembro activo de la Comunidad DIA. En esta entrevista nos comparte su historia de mediación y cómo ha aplicado la metodología dia
en sus contextos educativos.

La mediación dia es el resultado de un proceso de evolución de más de 20 años de construcción teórico-práctica iterativa en los que ha pasado de ser un programa de intervención en aula a un modelo para el desarrollo de la inteligencia integral en diversos contextos. 

Si bien la metodología dia, en sus inicios, fue diseñada para la educación formal básica, el modelo se ha ido adaptando para implementarse en otros contextos, en diversos formatos y modalidades. Su práctica constante nos ha permitido ver sus diferentes formas de manifestación.

Una evidencia de esto es la historia de mediación de Alfredo Villar, licenciado en Psicología, alumni activo de Enseña por México y fiel seguidor de la mediación dia

Alfredo Villar

En Enseña por México cumplió el ciclo formativo del programa de maestría educativa y dentro de esta capacitación conoció al Instituto DIA. Le agradó la mediación cuando comprendió que a partir de una obra de arte se podían abarcar diversos temas: 

Las sesiones que nos dieron estaban enfocadas a las habilidades socioemocionales y pude ver que estaba muy familiarizado con los referentes porque los había visto durante la licenciatura, teóricos de la Escuela de Frankfurt o los críticos culturales de la Escuela de Comunicación de Berlín. Desde el primer momento en que nos modelaron la primera sesión dia, pensé que se podían hacer un montón de cosas, así que empecé a vincularme mucho más con el método de la mediación y a aplicarlo en todo lo que podía.

La mediación dia y el inglés

Actualmente, Alfredo es profesor de inglés en un Colegio de Bachilleres en La Paz, Baja California Sur; ahí le asignaron un laboratorio de idiomas donde solo está permitido trabajar con computadoras, esto le dio a Alfredo la oportunidad de experimentar con la mediación en los ambientes virtuales: “Pensé cómo la mediación se podía aplicar a un entorno virtual, en qué medida podía colocar una imagen en una plataforma y hacer una serie de preguntas para que los alumnos pudieran elaborar cuestiones y discutir alrededor de un tema”.  

Alfredo nos explicó que en sus clases utiliza el esquema de un iceberg como un planteamiento para que los alumnos piensen en situaciones pasadas de su vida o de algún problema o circunstancia. Él les enseña las reglas del idioma; por ejemplo, cómo estructurar las oraciones en pasado simple pero también a profundizar en otros aspectos:

Al mismo tiempo que los estudiantes están practicando el idioma, están ejercitando ciertas rutinas de pensamiento crítico, como identificar las creencias, las estructuras, los patrones y demás. Esa es la manera más obvia en la que utilizo herramientas o marcos referenciales que extraje del Instituto DIA, pero también cuando les pido que me planteen una rutina de su día, les pido que accedan a alguna de las imágenes que tienen digitalizadas y les solicito que generen algo así como: “observen a esta persona, cuál te imaginas que es su rutina, qué crees que puede sentir o que puede pensar”. Al final de la actividad individual, tenemos sesiones colectivas donde todos comparten sus aprendizajes; por supuesto todo esto en inglés. 

La mediación dia en otros contextos

Alfredo Villar nos relató que el año pasado llevó la mediación dia a un taller de periodismo: 

Utilizábamos la mediación para que los alumnos fueran diseñando su proyecto de periodismo, cumpliendo con los criterios de marco lógico. Por ejemplo, teníamos la intención de que hicieran difusión cultural, entonces fuimos a una galería en la ciudad de La Paz, hicimos el recorrido observando cada una de las obras haciendo mediación en cada una, teniendo diálogos al respecto sobre cuestiones técnicas de las pinturas como la pigmentación, la composición o el uso de perspectiva, pero también en términos de: por qué sería importante tener aquí un claroscuro, qué les hace sentir esta pintura, qué es lo que les hace pensar, qué historias se imaginan, por qué sería importante que esta historia estuviera planteada con estas técnicas. El producto que generaron los alumnos fue un artículo sobre la exposición en general y sus impresiones. 

Otro ejemplo extramuros fue su participación en una brigada de salud:

En la brigada querían llevar personal de salud: médicos, enfermeros, fisioterapeutas, y también psicólogos: ahí entro yo. Nos solicitaron cubrir dos ejes: la percepción de la violencia y problemas mentales como la depresión, el estrés y cuestiones de ansiedad relacionadas con la pandemia. Para trabajar la violencia empleé una imagen que utilizan mucho en Instituto DIA y tengo la experiencia de que esa imagen por sí sola puede detonar el tema de la violencia; entonces no se siente como que yo esté imponiendo el tema; a partir de ahí empezamos a hablar cuestiones como los tipos de violencia, cuándo se ejercen, qué generan, qué se puede hacer para cambiarlo, etcétera.

Alfredo Villar en la sesión de mediación dia de la brigada de salud

Hasta el momento, Alfredo no tiene una línea específica para trabajar con la mediación dia y enfatiza: “La utilizo como un método para hablar en general de cualquier tema”.

Parte de la Comunidad DIA

El año pasado, a raíz de la contingencia sanitaria por el covid-19, la Comunidad DIA lanzó diversas iniciativas de practicantes de mediación que se ofrecieron para compartir herramientas y estrategias educativas.

Alfredo Villar, junto con Mauricio Olvera y Aurora Nava, dos de sus colegas en Baja California Sur, lanzaron el taller “Inspiración digital para tu aula”, donde buscaron moldear la integración de las herramientas digitales, la mediación dia y el uso de obras de arte para generar aprendizajes colectivos en entornos virtuales. 

“En este taller explicamos a los docentes cómo utilizar el arte para trabajar cuestiones específicas; por ejemplo, elegimos una pintura de Aaron Douglas, un artista afroamericano que utiliza trazos muy geométricos, líneas rectas o muy ángulares, y que perfectamente funcionan para trabajar las matemáticas”. 

El taller les pareció adecuado para apoyar a los docentes que no estuvieran familiarizados con las herramientas tecnológicas y que no sabían cómo enseñar matemáticas, ciencia o biología a través de una computadora. Mostraron a los docentes cómo pueden guiar una sesión y qué tipo de preguntas se pueden hacer a través de una obra de arte. 

“Lanzamos este taller porque dijimos: Instituto DIA acaba de sacar esta convocatoria y nosotros estamos experimentando con la mediación, es la excusa para checar en qué medida lo que nosotros estábamos imaginando le hacía sentido a otra población”.

Su objetivo era ayudar, pero también averiguar si ellos eran capaces de transmitir lo que habían estado desarrollando y si sería aplicable para otras personas en otros contextos.

Una Comunidad DIA con sentido

Alfredo Villar asegura que ser parte de la Comunidad DIA implica empatizar con los demás docentes y entender cómo funciona para hacer propuestas pertinentes a las necesidades y expectativas de la comunidad misma.

A mí me gusta considerarme miembro de la comunidad, es de hecho uno de los espacios donde he notado que hay bastante apertura para la experimentación. Pienso que hay un sello particular que tienen las personas que practican la mediación porque, aunque todos tenemos una idea muy general de la metodología, al momento de recolectar las experiencias o las aplicaciones, todo el mundo hace algo bien diferente, justo porque existe esta apertura. El método tiene esta plasticidad de que se pueden hacer un montón de cosas, entonces las anécdotas no parecen extraídas de una plantilla. En una sesión de la Comunidad DIA sabes en general hacia dónde irá, pero los ejemplos concretos siempre son nuevos y muy singulares. 

Por último, Alfredo Villar nos habló de lo más importante que le ha dado la mediación dia:

Personalmente me dio cierta confianza, yo creía que era posible trabajar con arte y al mismo tiempo con otro tema, pero no tenía directrices claras de cómo hacerlo; entonces me sentía inseguro y a veces me apegaba a un modelo más catedrático, hasta que conocí la mediación dia. Esta confianza me ha llevado a motivar a otros a que se expresen, a que planteen sus proyectos y lleven a cabo cosas; se genera un bucle de retroalimentación, es como una espiral de confianza.

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