Comunidad DIA: a la búsqueda de nuevas formas de educar
Por: Yadira Meza
28 | 05 | 2020

Los miembros de la comunidad dia están emparentados por su compromiso con la educación.
Los retos no son pocos, pero Yadira Meza nos comparte sus deseos y motivos en común: trabajar por la educación y mejorarla.

La comunidad DIA es el grupo de mediadores egresados del Instituto DIA que buscan, a través de la práctica de mediación, crecer como educadores en el amplio sentido de la palabra y como seres humanos.

Está integrada por profesores de educación básica, media y superior, padres de familia, promotoras educativas, directores, practicantes, técnicos penitenciarios, terapeutas, público en general y el equipo interno de formación del Instituto DIA.

Durante el tiempo en el que he estado en contacto con la comunidad DIA, he notado que tenemos un común denominador: la búsqueda constante. Una búsqueda de nuevas formas de hacer y ser en la educación, y fue ese motor el que nos llevó a seguir el camino de la mediación dia. En la mediación dia descubrimos habilidades personales, como la observación, la escucha y la necesidad de cambio, en nosotros mismos, en nuestras familias y en las comunidades con las que trabajamos.

En esta comunidad realizamos sesiones de mediación dia —espacios de aprendizaje colectivo basado en el contacto con el arte a través de la observación, la escucha, el diálogo y la reflexión—, con la intención de generar un desarrollo integral de habilidades en nuestros participantes; espacios que ofrezcan un respiro, un punto de encuentro y una oportunidad para conectar con nosotros mismos y con los otros. En función del grupo, del mediador y del conocimiento construido en una sesión, es como todos los participantes se ven enriquecidos y con nuevas perspectivas.

Cada vez que los practicantes nos encontramos, nos escuchamos, nos entendemos, nos acompañamos, nos apoyamos, nos damos nuevas ideas y, sobre todo, entendemos que compartimos una visión de crecimiento personal y de propósito.

Intercambiamos prácticas exitosas, reconocemos el esfuerzo y crecimiento de los otros y nos inspiramos al ver la mediación en espacios que no imaginamos, como en prisiones, hospitales, escuelas de educación especial, en educación formal e informal, y vemos esos ejemplos como la posibilidad viva de nuevas formas de hacer educación.

El camino de la mediación no es un camino sin retos u obstáculos, todo lo contrario, es un camino donde el aprendizaje y la transformación tiene que venir de adentro; es decir, el instrumento principal es el mediador en sí mismo. Su estado interior, sus emociones, sus pensamientos, sus modelos mentales y sus experiencias se ponen en juego al ofrecer a otros este espacio de reflexión y autoconocimiento.

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