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26 de septiembre 2019

Mediación pedagógica y transformación del capital territorio

desarrollar encuentro propuesta

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Con el objetivo de activar el aprendizaje comunitario para la regeneración de capital cultural, natural y social, el Instituto DIA se ha propuesto innovar y ofrecer nuevas aproximaciones a las dinámicas sociales de las comunidades mayas del estado de Yucatán. En ese sentido, Escuela Comunidad ha sido una herramienta que ha permitido que los habitantes de cada comunidad se involucren en los procesos de transformación de su entorno de vida como promotores culturales y agentes de cambio. Es por ello que el Instituto DIA, con el apoyo de los expertos internacionales Ángel Panero y Felipe Delmont —ambos consultores de la Unesco en temas de conservación del patrimonio urbano histórico—, impartió los talleres «Por Conservar el Futuro», dirigidos a servidores públicos y habitantes de las comunidades de Sotuta y Tixcacaltuyub. Se trató de un ejercicio de laboratorio y co-creación que el Instituto DIA pretende replicar en el marco de su Escuela Comunidad. Susana Cavazos, directora del Instituto, nos da detalles al respecto.

Desde iniciativa Baktún y el Instituto DIA, ¿por qué resulta importante la intervención comunitaria con una perspectiva pedagógica de «Mediación»?

Susana Cavazos (SC): La mediación pedagógica es un acompañamiento intencionado que provee un espacio de diálogo y reflexión para lograr aprendizajes construidos en conjunto por todos los participantes. Motiva el desarrollo de las diferentes inteligencias como la cognitiva, la comunicativa, la social y la afectiva.

Es un acompañamiento que propicia el espacio y las características para que las personas puedan reflexionar, verse, sentirse en relación al espacio, reconocerse antes y ahora. Evoca a sus recuerdos, a sus vivencias, a sus conexiones y desconexiones con el territorio. Es por ello que es tan relevante en un contexto como la transformación del paisaje urbano, porque estos procesos están ligados al ser y a la relación con el espacio, la historia, la cultura y las actividades que la persona desarrolla en ellos.

La mediación es un vehículo que nos ayuda a generar mayor impacto y una trascendencia conectada a la experiencia humana. No imagino cómo podríamos vivir estos procesos si no es a través de estos espacios que surgen desde las cualidades humanas, del cuidado y el respeto, que son totalmente generativos y sistémicos.

¿Por qué este trabajo debe hacerse de la mano con las comunidades?

SC: La participación activa de las comunidades es importante para que las personas mismas se vuelvan custodios de su patrimonio, ya que es importante promover la puesta en valor, la protección y la transformación del capital territorio de las comunidades del interior y las ciudades del estado de Yucatán. Sólo a través de una participación coordinada e implicación comprometida de sus habitantes y las instituciones se puede garantizar el bienestar humano.

¿Cómo fue tu experiencia con los consultores de la Unesco, Felipe Delmont y Ángel Panero?

SC: Fue una experiencia de mucho aprendizaje y experimentación a través de los distintos laboratorios que co-creamos y diseñamos tanto para las sesiones con servidores públicos como para los laboratorios en comunidad. Considero que ha sido muy acertado y valioso contar con los perfiles de estos expertos, no sólo por su gran experiencia, sino por la habilidad de dejar ir sus métodos y probar y construir otros para abordar una serie de experiencias muy particulares, distintas unas de otras, tanto con los servidores públicos como con los participantes de las comunidades de Sotuta y Tixcacaltuyub. Consiguieron re-conectar a los habitantes con su territorio, con sus sacbés, con las ventajas de la casa maya, la riqueza que representan la milpa y los solares mayas; les ayudaron a rememorar las experiencias vividas en su comunidad: cómo era antes, cómo era para sus abuelos, cómo es ahora, qué valoramos y qué deseamos transformar.

¿Con qué aprendizajes te quedas del ejercicio de este primer taller-laboratorio?

SC: En particular me quedo con la idea de construir un lenguaje común como el término capital territorio, algo integral y sistémico. Ello me llevó a darle un orden y sentido a todas las iniciativas que realizamos desde La Vaca Independiente, TAE y el Instituto DIA, y a confirmar el camino y los tipos de espacios que son necesarios para trascender esta visión.

En lo personal, ha sido otro ejercicio más como los que hacemos en esta organización, que me llevan a pensar y reflexionar desde otras tantas perspectivas. Yo también me encontré haciendo los recorridos mentales acerca de mi niñez; recordé por dónde pasaba en mi bicicleta, dónde jugaba en los parques de mi pueblo y los árboles que trepaba. Pienso que si fue generoso para mí recordarme y sentirme en mis espacios, y me ayudó a revalorar y ver de manera distinta la gran riqueza que representaban esos espacios y cómo se han ido transformando hasta ser lo que son ahora; si a mí me ayudó a reconocerlo, creo que es un espacio poderoso para la gente que aún habita en los espacios de toda su vida y los ha visto transformarse, porque entenderse en relación a ellos es vital para saberse y reconocerse custodios y agentes de dicha transformación.

Alejandro Salvador Ponce