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29 de abril 2019

IV edición de Diálogos: ser para aprender

escuelas desarrollo alumnos

Un soplo de aire fresco
En contraste con el polvo, los incontables coches rugiendo, el raro chubasco matutino y el calor de abril en la avenida Hidalgo del centro de la Ciudad de México, el Ex Convento de San Hipólito parece un templo de silencio, paz y frescura, idóneo para el aprendizaje, el diálogo, el crecimiento humano…
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En el gran patio interior de este monumento histórico del siglo XVI hay un estrado flanqueado por dos grandes pantallas, y mesas y sillas distribuidas, todas ocupadas por cientos de maestras, maestros y mediadores educativos procedentes de la Ciudad de México, Jalisco, Puebla, Xochimilco, Yucatán, entre otros lugares de la república mexicana; son alrededor de 500 participantes en el evento Diálogos: ser para aprender, 2019, organizado por La Vaca Independiente, y que por cuarta ocasión ofrece un espacio para compartir experiencias de transformación educativa en torno a la metodología dia (Desarrollo de la Inteligencia a través del Arte).

En medio del patio hay una fuente, sobre cuyo borde abundan veladoras encendidas. Se escucha en altavoz la lectura del poema “Atrévete a ser como la luz”, de Antonio Quesada Espinoza, en la voz de Cathy Maurer, coordinadora educativa de La Vaca Independiente:



Atrévete a ser como la luz, / Aprende a ser imperceptible, / Pero no dejes de verte / Sin ver a los demás. / Extiende tus alas y vuela alto, / Toca el cielo con tu alma / Y se infinito como el firmamento, / Sin salir de tu cama. / Sólo recuerda que despertarás / Y es labor tuya que tus / Sueños sean una fantasía / O sean una realidad. / Pero nunca dejes de soñar, / Porque así exploras tu porvenir / Sin olvidarte de quien eres / Y sin dejar de ser tú…
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La bienvenida al evento estuvo a cargo de Laura Hernández, una de las más antiguas formadoras del programa dia, quien explica la agenda de la jornada y orienta a los participantes, invitándoles a hacer ejercicios de respiración, de escritura automática, “para soltar cuerpo y mente”, y de escucha activa. La energía sube, invita a disfrutar la jornada.

Tres caminos de transformación
Claudia Madrazo –fundadora de La Vaca Independiente– cuenta al público sobre dos emotivas historias paralelas: la de esa empresa social y la suya propia, en las que experimentó situaciones difíciles, pero también transformaciones extraordinarias. Pregunta a los asistentes si la escuela fue lo que creían o esperaban cuando ellos eran niños y estudiantes. Mientras Claudia habla, en las pantallas del estrado aparecen dos fotos en blanco y negro juntas: son de ella en su infancia: en una se ve una niña pequeña y sonriente; en la otra, una niña poco mayor y con semblante triste. “Hay momentos en la vida que nos rompen, que nos descolocan”; sin embargo, agradece al dolor y a perderse, porque fueron el inicio de una vía para ser y aprender. Mientras las pantallas muestran diferentes imágenes de obras de arte y lugares, Claudia explica que en su búsqueda personal encontró tres caminos:

El camino del arte: un rayo de luz; gracias a él aprende a ver más allá de lo aparente; a sentir, no sólo lo que está, sino también lo que no está, “como los brazos de la Venus de Milo, que no están”; el arte, cada uno lo ve con su propia mirada, por eso es infinito y eterno; es el portal para poder contactar con la profundidad el ser humano.

El camino de las tradiciones y sabidurías de otras culturas: conocer nuevas percepciones sobre la salud y entenderla como un estado de equilibrio y armonía integral; la consciencia y la mente más allá del cuerpo físico.

El camino de la ciencia: el de las inteligencias múltiples y la plasticidad neuronal, “las estructuras mentales se pueden transformar”, dice, y explica cómo es posible romper paradigmas a través de diferentes técnicas, como la narrativa: “la forma de contarnos nuestra propia historia cambia nuestra arquitectura cerebral; trazamos nuevas rutas en nuestro mapa neuronal, distinguimos las emociones como mensajeras, las entendemos y aprendemos a reaccionar ante ellas. Esto es radical, cambia nuestras vidas y nuestros tejidos sociales”.

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El mediador es la respuesta
Claudia creció dentro de una familia de educadoras, explica, tuvo problemas en la escuela: le costó trabajo aprender a leer y escribir, fue disléxica; y las escuelas tradicionales en las que estudió, en vez de ayudarla, la perjudicaron. Por todo eso tiene una misión: ofrecer otro camino a la educación. De ahí, nace el programa dia: llevar el arte a las escuelas.

Pero ni el arte, ni la ciencia, ni los planes de estudios por sí solos son suficientes; ¿qué falta? “el mediador es la respuesta”, subraya Claudia.

¿Y cómo? Por medio de los cinco principios pedagógicos -orientar, motivar, generar, rescatar, y cerrar y trascender- que son la columna vertebral y sirven para ordenar y codificar el modelo de mediación dia

En 25 años, de retos y aprendizajes, La Vaca Independiente ha formado a más de 50 mil mediadores dia, que han llevado la escucha, la reflexión, el diálogo y la autoconfianza a sus espacios de aprendizaje, “en este trayecto investigamos, fuimos construyendo camino, mapeando capacidades y herramientas que se requieren para convertirnos en mediadores”.

La obra El caminante sobre el mar de nubes, de Caspar Friedrich, aparece en las pantallas; Claudia, entonces, utiliza la metáfora, para que a través de la imaginación se pueda sentir y entender la mediación: “Imaginemos que nuestra mente es un bosque”, dice, “cada persona tiene y vive su propio bosque, y está tan acostumbrado o habituado a estar en éste que muchas veces, y casi siempre, ve lo mismo, y, por eso, puede perder la capacidad de asombro y las posibles maravillas que hay allí; hasta que llega un nuevo habitante a aquel bosque que invita a su dueño a ver diferente, a tener otra mirada: es el mediador”.

Compartiendo historias de mediación dia
Aidé Márquez, Gabriela Hernández, Ana Gabriela Romo y Valeria Gallegos suben al estrado. Ellas han transformado sus espacios educativos a través de la mediación dia. Claudia les realiza una entrevista simultánea.

“Como docente, yo estaba en una búsqueda: desarrollar habilidades con los niños, pero no sabía cómo; leía mucha teoría, pero no era suficiente. Hasta que descubrí la mediación dia, y me di cuenta de que antes debía desarrollar habilidades conmigo misma para poder desarrollar las de mis alumnos”, explica Valeria.

Mientras que Aidé Márquez, que imparte sesiones dia en el Reclusorio Sur de la CDMX, con personas privadas de su libertad, dice que “cuando se trabaja con la dignidad de la persona, la persona cambia, su corazón cambia”.

“A través de la metodología dia descubrí que aprender es una tarea de todos, que nuestros alumnos hablan con sus palabras, pero también con sus expresiones y sus experiencias personales. Aprendí que la metodología no se queda en un salón de clases, sino que puede aplicarse en todas nuestras relaciones”, fue el testimonio de Gabriela Hernández, maestra en un Centro de Atención Múltiple, con niños con capacidades diferentes.

dia les ha ayudado a escuchar las verdaderas voces de sus alumnos, que, gracias a esta metodología, hablan con todos sus sentidos; dia ha venido a dar respuesta a la plegaria de maestros bloqueados: “romperme para rehacerme”, dice Ana Gabriela.

Todas coinciden en que la metodología dia crea un ambiente de confianza que invita a abrir el corazón tanto de maestros como de alumnos; que motiva a atreverse a expresar; que la participación en el aula fluye, incluso de parte de los alumnos más introvertidos o silenciosos; que ofrece reflexión, observación, análisis, autorregulación.

Ser para Aprender: la investigación.
Diálogos también fue un espacio para presentar la investigación dia SER para Aprender, y compartir con los asistentes los primeros hallazgos sobre el programa dia. La investigación inició en junio de 2018 y es liderada por Sona Dimidjian, profesora en el departamento de psicología y neurociencia de la Universidad de Colorado en Boulder (EE UU), y su equipo de investigadoras, entre ellas: Michelle Shedro, Leah Teeters, Willow Schram y Adriana Álvarez, que estuvieron presentes.

¿Qué efecto tiene el programa dia para el desarrollo humano, sobre todo en niños?, fue la pregunta planteada para el inicio de la investigación. A partir del diseño del programa dia Ser para Aprender, se desarrollaron diversas herramientas de medición, como cuestionarios, observaciones en el aula y la evaluación cualitativa, que permitió el análisis comparativo entre un grupo experimental (con formación dia) y un grupo de control (sin formación dia).

Los hallazgos más relevantes que se presentaron fueron: el grupo con formación dia aumentó con el tiempo sus habilidades de enseñanza; aumentó sus habilidades de organización en el aula; tuvo una diferencia significativa en el apoyo emocional a los estudiantes; y elevó el bienestar docente, disminuyendo la angustia y el agotamiento emocional del maestro.

Para presentar estos primeros hallazgos de la investigación y explicar de manera dinámica y profunda la identidad integrada, como un elemento indispensable del aprendizaje, se realizaron actividades de expresión creativa: hacer un autorretrato sin utilizar una figura humana, compartir fondos de conocimiento (habilidades y experiencias personales que se acumulan a lo largo de la vida), dialogar acerca de la experiencia de ser docente, e integrar las actividades anteriores en un collage. Así, cada participante creó una obra personal que representa su identidad integrada.

Construyendo el árbol de los sueños
“Es posible reacomodar nuestras narrativas para dar a nuestras vidas el significado que queramos”, dice Claudia, mientras invita a los asistentes a regresar al bosque imaginado horas antes: ¿qué cambió a partir de este encuentro en Diálogos? Pide a los participantes que escriban o dibujen en un pedazo de papel, en forma de hoja, la visión que quieren tener de sí mismos a partir de esta experiencia, y que la peguen en los árboles dibujados que se encuentran a los lados del gran patio, debajo de los arcos.

Las ramas desnudas pronto se llenaron de hojas, y así se construyeron los árboles de los sueños.

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Talleres y círculos de conversación
Después de la comida, se ofreció a los asistentes escoger y participar entre talleres y círculos de conversación. Los talleres fueron en torno a herramientas de vida, introducción de la mediación, mediación del lenguaje, mediación de habilidades socioemocionales y liderazgo educativo. Los círculos de conversaciones, guiados por personas expertas, fueron una oportunidad para conocer cómo se ha generado la comunidad dia, el potencial de la educación en la reconstrucción del tejido social (educación para la paz), experiencias de la mediación en diferentes lugares de México e investigaciones en acción dentro de la misma aula (captar fondos de conocimiento e identidad de los alumnos).

Presentación oficial del Instituto DIA
Al cierre del evento, después del reconocimiento a los practicantes dia generación 2019, Jean Jack Remond, director general de La Vaca Independiente, dio a conocer un nuevo paso en su evolución: el lanzamiento al público del Instituto DIA, que busca lograr en México una red de 100,000 maestros dia que compartan historias de transformación escolar para contribuir al desarrollo del sistema educativo del país.

La oferta educativa del Instituto DIA consta de cuatro Escuelas de Desarrollo en diferentes niveles: Escuela de Educación, para el desarrollo personal y profesional de la comunidad educativa y la transformación de la cultura escolar; Escuela de Liderazgo, para apoyar el crecimiento de individuos y organizaciones a través de proyectos de transformación sistémica; Escuela de vida, para fomentar espacios de desarrollo humano integral, reflexión y diálogo en contextos vulnerable; y Escuela Comunidad, para activar el aprendizaje comunitario para la regeneración de capital cultural, natural y social.

El cuenco tibetano
Antes de despedir este evento, Claudia Madrazo invitó al público a seguir construyendo y reconstruyendo nuestra propia historia, volver al bosque que somos, al bosque de nuestra vida, para reforestarlo con narrativas nuevas que nos permitan evolucionar como seres humanos. Ordenar y reordenar las estrellas de la constelación del mundo infinito de nuestra vida, para así poder crear mejor. Y finaliza con una pregunta: “¿Qué se llevan de aquí?”, a la que algunos participantes respondieron:

“Una oportunidad para seguir creciendo como persona y docente”.
“Trascender con mi comunidad escolar: niños, padres de familia, escuela”.
“Que mis alumnos me miren con sus ojos, no con los de la maestra”.
“Desaprender para volver a aprender”.
“La investigación presentada por la Universidad de Colorado comprueba que los cambios en el aula con el programa dia son verdaderos”.
“Poder ayudar a las comunidades a ver con su propia mirada”.
“No perder nunca la capacidad de asombro”.

Claudia reconoce el apoyo del equipo de La Vaca Independiente y entrega, a Susana Cavazos y Florencia Chávez, el cuenco tibetano, símbolo de transición y armonía, para dar inicio formal al Instituto DIA.

“Levanten los brazos y saluden a la cámara”, una gran fotografía panorámica marca el cierre del evento. Una vez más se cumple con la intención de reflexionar juntos, de compartir experiencias y conocimientos relevantes para enfrentar retos y dar sentido a la esencia de la educación.

La Vaca Independiente