Experiencias y aprendizajes del 1er curso de verano virtual para niños del Instituto DIA
Por: Aída Quintanar
20 | 08 | 2020

Los aprendizajes y experiencias del primer curso de verano virtual para niños del Instituto DIA comprueban que es posible mediar en línea de manera exitosa y con muy buenos resultados.

El verano de este año resultó muy diferente debido a la contingencia sanitaria por el Coronavirus. Padres e hijos tuvieron que buscar alternativas de entretenimiento para aprovechar las vacaciones encerrados en casa. Ante esta situación, el Instituto DIA adaptó su tradicional curso de verano para niños a un formato virtual. 

De esta manera, del 20 al 31 de julio se llevó a cabo “Diversión DIA a día”, el primer curso de verano virtual para niñas y niños. En este espacio nos llevamos aprendizajes y experiencias que queremos compartir con nuestra comunidad. 

Las sesiones estuvieron a cargo de nuestras facilitadoras Laura Hernández y Ani Montoya, quienes nos compartieron la intención del curso:

“Quisimos ofrecerles (a los niños) un espacio, sí de diversión y entretenimiento pero con un enfoque educativo, luego que los niños han estado en clases por zoom, estimamos darles un espacio mucho más lúdico y divertido pero donde también pudieran aprender”, explicó Laura.

Ani Montoya añadió “Además, atendiendo el momento que estamos viviendo, consideramos importante brindar un espacio donde los niños, desde sus hogares, pudieran tener contacto con otros niños y compartir experiencias y actividades”.

El curso tuvo una duración de dos semanas y seis sesiones virtuales de dos horas cada una. El eje temático del curso fue que los niños descubrieran el mundo del arte y cultivaran el cuidado y amor por nuestro planeta. La primera semana se denominó “Fiesta de luz y color”, donde abordaron la vida y obra de tres artistas plásticos mexicanos: Rufino Tamayo, Frida Kahlo y Francisco Toledo, así como técnicas de dibujo, trazo, color y texturas.

“El arte abre las ventanas a la imaginación, al diálogo, la observación, la sensibilidad y al aprendizaje; es el vehículo ideal para desarrollar capacidades y propiciar la creatividad. Por estas razones elegimos este maravilloso tema para iniciar el curso de verano”

Ani montoya

La segunda semana se llamó “Guardianes del planeta”, donde trataron temas relacionados a la contaminación ambiental y las 3 R (Reducir, Reutilizar y Reciclar). Eligieron este tema para sensibilizar, concientizar y fomentar el amor al planeta, así como propiciar la práctica de hábitos y acciones para el cuidado del medio ambiente.

“Elegimos estos dos temas porque el arte es el tema central en nuestra metodología y sentimos que es fundamental que los niños vieran el arte de una manera mucho más divertida, también profundizar en la conciencia ecológica, dos columnas vertebrales del Instituto y La Vaca Independiente”, señaló Laura. 

Los principales retos a los que se enfrentaron las mediadoras fueron: cómo mantener el interés, la atención y el disfrute de los niños en las sesiones virtuales; cuáles serían las adaptaciones que tendrían que hacer en la estructura de las sesiones y cómo podrían establecer un vínculo afectivo a través de la mediación virtual. 

Ante estas cuestiones, Laura Hernández nos compartió: “A pesar de la distancia, el contacto personal se facilitó, los niños activaban su micrófono y teníamos interacción constante. Establecer las reglas del juego y el uso de las herramientas virtuales, como irnos a grupos pequeños, compartir la pantalla con la biografía de los artistas y ver vídeos, hicieron mucho más dinámico el espacio”.

Ani Montoya explica que la magia de la mediación, el uso del arte como vehículo y la creación de un espacio seguro para todos hacen que exista un vínculo desde el principio y no haya “un hielo” que romper. 

¿Cómo mantener la atención de los niños en la virtualidad?

Sobre cómo mantener la atención de los niños, las maestras coinciden que aunque sí cuesta más trabajo cuando no es presencial, existen prácticas que ayudan a mantener el interés. Enumeramos algunos consejos a continuación:

1. Realizar una planeación muy cuidada tomando en cuenta: las edades de los niños; las intenciones claras de la sesión y de cada una de las actividades.

2. La estructura de la sesión y los materiales audiovisuales son importantes para mantener la dinámica y ritmo de las interacciones; siempre es bueno realizar una actividad psicomotora que movilice la energía del grupo. 

3. Seguir los 5 principios de la metodología dia: Orientar, Motivar, Generar, Rescatar, Cerrar y trascender.

4. Cuidar el lenguaje corporal, el tono de voz, aprender a hacer pausas para activar y enfocar la atención.

5. Crear un espacio de mucha participación con actividades dinámicas y divertidas, donde los niños puedan interactuar y se mantengan ocupados.

Beneficios de la virtualidad

Además de las herramientas virtuales, existen otros beneficios que nos brindan las clases a distancia, uno de ellos y el más destacado por las facilitadoras fue la cobertura: 

“En un curso presencial no pueden asistir los que viven lejos, tuvimos niños de diferentes partes de la ciudad, incluso una pequeña que vive en Texas, el hecho de que fuera virtual abrió otras posibilidades, los niños pueden socializar con compañeros de otras regiones”, señaló Laura. 

Por su parte Ani observó: “Se evitó el tiempo de traslado a una sede en particular y los padres de familia pudieron estar cerca de sus hijos en las sesiones”. 

¿Qué dicen los padres?

En la recopilación de aprendizajes sobre esta primera experiencia, nos pareció importante entrevistar a algunos padres de los niños que participaron para conocer sus puntos de vista. 

Ana Lilia Esquivel, madre de Iktán, nos explicó el motivo por el que inscribió a su hijo al curso:

“Nuestra motivación número uno es porque ya conocíamos al instituto y sus iniciativas, otra es para que mi hijo tuviera contacto con niños, tal vez no propiamente de su edad pero sí con otros niños, quería que de alguna manera recuperara la interacción social”.

En el caso de su hijo, uno de los retos fue que todavía no está muy familiarizado con el uso de las computadoras y el no saber leer, sin embargo destacó los beneficios de la virtualidad:

“Él ahora ya tiene un manejo del mouse con más afinación, pusieron algunas actividades como marcar algunas figuritas en la pantalla, encender y apagar el micrófono, se capacitó de algunas habilidades de la computadora y obviamente en esta situación la interacción con los niños para mi fue lo más valioso, los grupos pequeños que hubo para platicar con uno o dos chiquitos a él lo emocionó porque ya no había tenido esa interacción”.

Consideró que la mediación ayudó a conseguir la atención y el aprendizaje de su pequeño: 

“Los procesos de mediación que se llevaron en el curso capturaban la atención de los niños, guiaban y resolvían dudas. Creo que la mediación lleva dentro de sus entrañas el arte de preguntar, ese proceso les permite a los niños explayarse y expresar todo lo que traen, entonces cada vez que Laurita o Ani lanzaban alguna pregunta los niños daban su conocimiento, además, el trato con los niños es inmejorable, es fantástico cómo se acercaron con los niños las titulares del curso”.

Por su parte, Gisella Canale, tía de Lua, otra niña participante nos compartió que inscribió a su sobrina para brindarle un espacio lúdico y de aprendizaje. Aunque Lua, de tres años, fue la más pequeña del grupo y sus periodos de concentración son cortos, se fue acostumbrando a mantener la atención en las actividades. Gisella destaca algunos de sus aprendizajes:

“Lua pudo ver que hay otros niños en su misma situación, que no es la única y que hay otros niños que se adaptan, que están tomando la clase, que participan y que también se puede aprender, bailar y jugar por medio de la pantalla”. 

Ivonne Attolini, madre de Carla nos compartió que al inicio del curso tenía un poco de temor por la paciencia que pudiera desarrollar su hija, sin embargo, una vez que Carla se sintió en confianza fluyó perfectamente. 

Sobre su experiencia como madre, señaló: “Todos los tiempos fueron super bien atinados para los niños y que no se aburrieran, siempre tomaban en cuenta a todos, que trabajaran y que participaran, si había alguno medio perdido le llamaban, la verdad me quedé muy contenta”. 

A Claudia Cruz, tía de Giovanna le gustó los aprendizajes que se llevaron:

 “Les enseñaron la importancia de que a pesar de las circunstancias podían estar entretenidos y aprender algo nuevo, en esta ocasión fue sobre la historia y el arte, de cómo cuidar el ambiente y de cómo ser recicladores de cosas”.

Subrayó que ingeniar actividades para que los niños estén entretenidos y no metidos en la televisión o en los aparatos electrónicos, son los principales retos que tienen los padres en este verano atípico y que estas iniciativas les brindan a los niños y a los padres una alternativa para seguir aprendiendo.

El resultado de los aprendizajes y experiencias de los niños, las mediadoras y los padres de familia en el primer curso de verano virtual del Instituto DIA, comprueban que es posible mediar en espacios virtuales de manera exitosa y con muy buenos resultados.

Para finalizar este texto, les compartimos el valioso comentario de Estrella, una de las niñas participantes:

“Me gustó mucho que desde el principio me ayudaron a relajarme, dibujar mejor, a dar mi opinión sin que alguien me diga que estoy mal. Gracias por todo, por dos increíbles semanas y por alegrarme el día. Gracias Laura, Ani, Nataly, Maricruz y Marco”. 

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