Impresiones del taller Mediación de Espacios Virtuales
Por: Instituto DIA
28 | 04 | 2020

Con el objetivo de brindar apoyo a maestros y profesionales de la educación en el actual contexto de crisis sanitaria, el Instituto DIA realizó el taller de Mediación de Espacios Virtuales.

Con el compromiso claro de seguir contribuyendo a la transformación y evolución de los espacios y métodos de enseñanza, el Instituto DIA lanzó diversas alternativas de formación a distancia.

Una de esas ofertas fue el taller Mediación de Espacios Virtuales, dirigido a maestros o profesionales en busca de herramientas y dinámicas que les permitan traspasar sus clases y reuniones presenciales a una modalidad virtual, como una necesidad inmediata de adaptación tras la suspensión de clases en todos los niveles educativos a causa de la crisis del coronavirus.

Pensamos que es importante escucharnos y compartir las emociones que produce la incertidumbre de las experiencias virtuales; en la sesión intentamos romper la barrera de lo impersonal para convertirlo en un diálogo mucho más participativo.

También consideramos estrategias de aprendizaje que hagan las sesiones más dinámicas, compartimos ideas acerca de la implementación de estas herramientas en la práctica y brindamos manuales de las diferentes plataformas revisadas.

Pudimos hablar con dos de las asistentes al taller para que nos compartieran sus impresiones y testimonios sobre este aprendizaje.

Florencia, directora de la Secundaria Centro Educativo Dionisia, en Buenos Aires, Argentina, admitió que el taller le pareció totalmente distinto a lo que ella pensaba, pues creyó que sería una clase sobre cómo usar Google Classroom; sin embargo, señaló: 

“Fue maravilloso porque, más bien, se centró en los momentos de una experiencia de aprendizaje y cómo tomar en cuenta las herramientas en una sesión virtual; a veces, en la virtualidad, uno se olvida del sentimiento o cree que no puede llegar a eso y, de repente, hay estrategias dinámicas grupales que nos ayudan a llegar a esa empatía”. 

Asimismo, señaló que pudo compartir los manuales del taller con sus docentes, a quienes les pudo explicar los momentos de una sesión, cómo entrar a ella, poner las reglas claras; que, aunque son pequeñas cosas, explicó, son lo que hacen la experiencia virtual. También contó que desde entonces sus clases cambiaron de manera notable; explicó que antes eran sesiones muy informativas y expositivas donde ella era la única en hablar y dar información, pero, entonces, comprendió que tenía que darle lugar al diálogo, preguntar a sus alumnos cómo estaban, cómo se sentían, qué entendían y qué no, y así convertir la clase en una construcción colectiva.

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Aunque Florencia no es primeriza en las experiencias digitales, está segura de que esta vivencia es una práctica de prueba y error. Su búsqueda ahora es lograr un aprendizaje horizontal y no vertical. Hacer una clase más comprensiva y no tan exigente. 

Florencia también compartió que ahora, por ejemplo, hace los exámenes por Zoom de manera oral, y se siente orgullosa de ver a sus alumnos prepararse y ponerse el uniforme, pues eso estimula sus habilidades de organización y planificación que en la escuela no se veían. Ella pretende seguir desarrollando este aprendizaje aun cuando todo vuelva a la normalidad. “Después del taller, yo tengo un mejor diálogo con mis docentes y mis alumnos, aún a la distancia, esto sirvió como puente para encontrarnos cómodos en esta incomodidad”.

Por otra parte, Ana Mendoza, otra de nuestras asistentes al taller, psicóloga y coordinadora educativa de Instituto Pro Educación en la Ciudad de México, explicó que luego de estar acostumbrados a diplomados, capacitaciones presenciales y al contacto directo con niños, padres de familia y profesores se dieron cuenta de que en su academia no estaban preparados para una situación así. Es por eso que llegó al taller de mediación en busca de herramientas eficaces que le permitan continuar con sus actividades de manera virtual. 

Ana siempre ha usado Zoom desde la perspectiva de participante y no como anfitrión, algo que es totalmente nuevo para ella, pues como facilitador hay que pensar en el contenido y comprender muchas otras cosas que como alumno no son necesarias. Después de esta experiencia, Ana quiere transmitir a sus compañeros los aprendizajes del taller para lograr acompañamientos valiosos a distancia. “Creo que este compartir fue demasiado rico, me llevé un montón de experiencias, ideas y formas de trabajo, me ampliaron el panorama”.

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