La innovación, licencia para soñar
Por: Alberto Sánchez
10 | 11 | 2020

Las crisis son oportunidades para innovar, y cada uno de nosotros puede ser innovador o participar en un proceso conjunto de innovación. Aquí se describe cómo podemos ser individuos innovadores.

El pasado 23 de octubre del 2020, en un espacio virtual y con la intención de seguir nutriendo el laboratorio de educación del Instituto DIA, inició el Ciclo de Conferencias sobre la Innovación –coordinado por Carlos Rangel, del equipo de La Vaca Independiente– con la plática “Innovación y yo”, impartida por Edmundo Vallejo Venegas, ingeniero químico por la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) y quien actualmente ejerce como profesor del área de Política de Empresa, en el IPADE Business School; también es un reconocido conferencista y autor en el ámbito académico en torno a la innovación de las empresas y del individuo.

Edmundo Vallejo en la presentación del libro “Frente de Batalla” (2020)

Uno de los objetivos principales de esta ponencia, fue reflexionar sobre lo que sí podemos hacer, como sujetos innovadores, frente a la crisis del coronavirus.

El especialista en innovación comenzó su plática con una descripción del contexto actual y atípico en el que estamos debido a la crisis del coronavirus, y que dividió en tres partes, de las cuales las dos primeras las sintetizó con sendas citas de otras personas:

1. “Es dramático que tenga que venir una crisis para obligarnos a tomar las decisiones importantes, y aún más dramático es desperdiciar una crisis”, es una frase de Peter F. Drucker, consultor y profesor de negocios, cuyos libros e ideas fueron decisivos en la creación de las corporaciones modernas en el siglo XX.

2. “Nuestros hijos y nietos recordarán siempre lo que viene ahora”, le dijo David Calderón –presidente ejecutivo y cofundador de la iniciativa para mejorar la educación Mexicanos Primero– a Vallejo en marzo del 2020, cuando el covid-19 fue declarado como pandemia.

3. Las lecciones emocionales, intelectuales, sociales, espirituales, entre otras, que hemos ido aprendiendo durante el encierro, o “encerrona” (como calificó Vallejo), debido al covid-19.

Desde que inició este encierro, el profesor Vallejo ha ido anotando lecciones aprendidas gracias a la pandemia. Lleva alrededor de 20 anotadas, entre las cuales compartió:

  • “El poder del mute o de escuchar al otro”.
  • “Vivir o no debajo de la cama por el miedo a contagiarse del virus: unos tienen demasiado miedo, otros no. Pero, el liderazgo no puede esconderse debajo de la cama”.
  • “Podemos estar con miedo o no en diferentes momentos, es normal que esto suceda, sobre todo en una crisis como la que ahora vivimos en el mundo; por eso es recomendable preguntarnos constantemente: ¿dónde estoy ahora?”

Cómo no desaprovechar esta crisis del coronavirus

Edmundo Vallejo invitó a los asistentes a reflexionar en torno a cómo aprovechar la crisis causada por la pandemia. A esto, Areli Alarcón respondió que “hay que tener una mente flexible y abierta, y creer en lo que uno hace”.

Por su parte, Mónica Friederich mencionó que se debe aprovechar esta oportunidad, pero “innovar con conciencia”. Y Karenia Ángeles dijo que “es necesario tener un pensamiento crítico y ético para innovar”. Tanto Areli, Karenia y Mónica resaltaron la importancia de la ética dentro de la innovación. Mientras que María Elena Ortega cuestionó que esta crisis es una ventana de oportunidades de innovar hacia afuera, pero, ¿hacia adentro? “Hay resistencia al cambio de las instituciones, pero a uno mismo también le cuesta trabajo innovar hacia adentro”, subrayó María. 

A continuación, el profesor Vallejo, citando al empresario regiomontano Eduardo Garza, mencionó que, en una crisis como la reciente, “no hay espectadores”, sino que todos jugamos, lo que puede llevar a pensar en los actuales partidos sin público de fútbol profesional. Entonces, todos, nos guste o no, bien o mal, estamos inventando el camino; pero, ¿hacia dónde? Por eso es indispensable un liderazgo innovador.

Más adelante, Vallejo invitó a los participantes a imaginarse dentro de dos años: ¿qué aprendimos durante el encierro por el coronavirus? “Durante esta crisis, yo he aprendido que todos somos vulnerables, sin importar el nivel social”, añadió Karenia.

La innovación, también explicó Vallejo, nos pone en el centro como individuos: el sujeto es el protagonista. Sin embargo, para el profesor ‘vamos’ es más divertido que ‘voy’, y justo aquí radica la cocreación. De hecho, para él…

“Innovar es el proceso que te permitirá a ti, como líder, junto con los miembros de tu equipo, transformar y modelar la mente y el espíritu de tu organización; de una que tiene que superar barreras a otra enfocada en crear incentivos”.

Cómo hacer frente a la batalla con la innovación

El contexto antes mencionado por el profesor Vallejo, nos obliga a hacer cosas distintas, a cambiar, pero, ¿por qué nos cuesta tanto trabajo cambiar? Él mismo ofreció las siguientes respuestas a esa pregunta:

  1. El cambio nos obliga a salirnos de nuestra zona de confort. Es muy difícil, por ejemplo, que una empresa exitosa decida innovar o cambiar.
  2. En México, la mayoría de las organizaciones operan con el liderazgo del patrón; existe el ‘síndrome del patrón’: el patrón siempre tiene la razón. Y esta cultura del patrón es muy difícil de cambiar. “Yo veo en La Vaca Independiente (y en el Instituto DIA) un liderazgo lineal, lo que podría ser innovador en países como México”, dijo Vallejo.
  3. El cambio obliga a aprender. “A veces parece que aprender no está en el ADN del mexicano: dejamos de leer cuando salimos de la universidad”, manifestó el profesor del IPADE.
  4. El cambio nos hace vulnerables y nos incomoda ser vulnerables.

Por esas cuatro razones, según el especialista en innovación, es difícil cambiar. No obstante, innovar obliga al cambio.

“Ser innovador no es para todos. De hecho, existe gente exitosa que no innova nada”, aclaró Vallejo, y añadió: “Busca momentos en tu vida donde te atreviste a tomar riesgos; ejemplos donde destruiste el statu quo. Ser innovador es retar al statu quo, realizar una apuesta incierta. Intenta, fracasa, inténtalo de nuevo: prueba y error. Y pregúntate: ¿es esto de innovar para mí?”

Así mismo, continúo el profesor, “el innovador es optimista, es positivo: esto es su mantra; también es introspectivo y crítico ¿Te atreves a tomar riesgos?”. De hecho, “el miedo a fracasar es una barrera para la innovación”.

El profesor también explicó que es importante preguntarse cuál es la intención a través de la innovación. Y que la innovación nos abre camino, va más allá del pragmatismo. Innovar es igual a trascendencia: es un propósito de vida, así como un compromiso social gigantesco. Es buscar sentido a nuestra existencia, y aquí el profesor sugirió la lectura o relectura del libro El hombre en busca de sentido, de Viktor E. Frankl. Como ya ha dicho Vallejo: innovar obliga a estudiar, a leer, a aprender…

“La vida en la empresa suele ser práctica; la del individuo, debe apostar por la trascendencia. Innovar también es una invitación a soñar y una vocación a la acción”, subrayó Vallejo. “La innovación no es la tecnología, sino uno mismo: soy yo quien decide”, también ha mencionado el profesor. De hecho, para innovar es necesario la pasión, la intuición, la emoción y el sentido común: lo que no tiene la inteligencia artificial.

El profesor del área de Política de Empresa en el IPADE también ha recomendado recuperar el mundo de las posibilidades y la capacidad de asombro, no cambiarlo por el de las certezas y la seguridad para evitar confrontar la incertidumbre y los miedos al fracaso, no hacer todo por el sentido del deber o por seguir las reglas establecidas.

Qué es innovar

Vallejo mencionó que la innovación también puede definirse como “un proceso de creación de valor definido por un líder ante una necesidad”. También dijo que innovar no es sinónimo de creatividad, sino que esta es parte o materia prima del proceso de innovación; o sea:

Inspiración + creatividad = innovación.

Así mismo, Vallejo ha dicho en diversas ocasiones que “la innovación requiere de una cultura abierta, donde la gente no tenga miedo de decir lo que piensa. Una cultura que motive el aprendizaje constante y promueva la experimentación; que construya a partir de las lecciones aprendidas y que recompense la toma de riesgos”.

Para terminar su plática, el profesor Vallejo pidió a los asistentes que se lleven una pregunta que también escuchó de David Calderón respecto a la crisis del coronavirus: ¿a qué queremos regresar y a qué no queremos regresar?, así como puntualizó que “ojalá no se cierre esta ventana de oportunidades derivada de esa crisis y que no haya más de lo mismo, ya que es urgente un cambio desde antes de la pandemia”.

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