Un acompañamiento oportuno, historia de mediación
Por: Aída Quintanar
22 | 07 | 2021

La pandemia trajo retos educativos inimaginables pero algunos docentes aprovecharon la situación para aprender y apoyar a otros en este trayecto. En este blog te contamos una historia de mediación muy inspiradora.

“No voy a dejar solos a los maestros”, eso fue lo que pensó Angélica Juan Miguel cuando se enteró de que el ciclo escolar 2020-2021 también se impartiría de forma virtual debido a la crisis sanitaria por el covid-19. Angélica es Asesora Técnico Pedagógica (ATP) del área tres Oriente de operación y gestión de secundarias técnicas. Aunque lleva más de cinco años sin estar frente a grupo, se propuso acompañar a los maestros con todas las herramientas que tuviera a su alcance para que superaran este reto de manera exitosa. 

Pero durante el cierre de las escuelas, en marzo de 2020, los maestros no sabían cómo trabajar a través de las pantallas, “y si ellos no sabían, los ATP tampoco”, admitió Angélica. No había preparación ni tiempo para capacitarlos. Entonces, ¿cómo ayudarlos?

El inicio de esta historia

Angélica Juan Miguel estudió la licenciatura en Educación Secundaria con especialidad en español en la Normal Superior de México. También concluyó una maestría en Educación Media Superior en la Universidad Nacional Autónoma de México. Durante 11 años fue maestra frente a grupo y posteriormente se convirtió en ATP, donde su función consiste en asesorar, apoyar y acompañar a los maestros de las diferentes escuelas que tiene a su cargo: siete secundarias públicas y tres privadas. 

Debido a que su trabajo es directamente con los docentes, Angélica se vio interesada en cursar el Diplomado presencial de Liderazgo Educativo que impartió el Instituto DIA entre septiembre y diciembre de 2019. Nunca antes había tomado una capacitación en el Instituto pero tenía una inquietud por conocer la metodología dia porque le habían contado que utilizaban el arte para construir el aprendizaje.

“Luego de tomar el diplomado me sentí muy identificada, había encontrado una respuesta a lo que buscaba. Esta formación me cambió la perspectiva de cómo ejercía mi función, del ‘yo les doy, yo les voy a enseñar’ a la parte de ‘vamos a construir, vamos a escucharnos’. Enseguida empecé a trabajar la metodología y a compartirla con los maestros en los consejos técnicos”, relató Angélica.

De la metodología dia destaca el principio pedagógico de Rescatar, el cual le permitió escuchar, conocer y atender las necesidades de los maestros: “Antes, en los consejos técnicos yo les decía a los docentes lo que creía o pensaba que era importante para ellos, pero a partir de conocer la metodología, empecé a escuchar realmente, a escribir y a rescatar lo que ellos decían, a conocer sus inquietudes, sus propuestas y comentarios, entonces cuando me tocaba hablar yo les devolvía lo que ellos habían dicho. Esto incluso cambió la percepción que tenían de mi trabajo porque lo sintieron más cercano y pertinente”, comentó Angélica. 

Ahora, la asesora trata de generar a partir de las preguntas: “La metodología también me ayudó a reconocer que no hay nada nuevo bajo el sol, los maestros tienen conocimiento, ellos saben lo que necesitan, solo hay que apoyarlos a buscar soluciones prácticas y así la dinámica ya no es expositiva sino interactiva”. 

Un nuevo reto

Llegó el covid y cambió todo. Con el cierre de las escuelas, los maestros tuvieron que enfrentarse a las pantallas y a la educación virtual. Entonces Angélica valoró los cursos y talleres que el Instituto DIA comenzó a impartir con un enfoque de educación a distancia. 

“El ciclo escolar pasado se cerró como se pudo pero entonces vino el receso y yo comencé a tomar todos los cursos que podía, fue así como conocí las distintas herramientas, el Mentimeter, el Padlet, por mencionar algunas, y por supuesto la metodología dia. Fue un tiempo de preparación para cuando comenzara el nuevo ciclo escolar, así que cuando iniciaron las juntas con los directores y los consejos técnicos intensivos yo ya tenía estrategias para compartirlas”, explicó Angélica. 

Gracias a su inmersión en las herramientas tecnológicas, a Angélica se le ocurrió una idea audaz: abrir su canal de Youtube y subir videos con las estrategias pedagógicas que había adquirido. 

“Sentí que tenía algo que decir, cosas que compartir. Después de observar ciertos patrones y percibir necesidades e inquietudes de los maestros se me ocurrió que era buena idea hacer videos con información que fuera oportuna para ellos”.

En su contenido audiovisual, Angélica integró los principios de la metodología dia junto con otras teorías pedagógicas sin descuidar la parte humana. En sus videos también encontramos ejercicios que propician el diálogo, la escucha activa, la empatía, la participación y las habilidades socioafectivas.

Página de Youtube de la maestra Angélica Juan Miguel

Desde inicios del ciclo escolar, Angélica comenzó a subir videos cada semana o cada 15 días. Los temas de los videos los elegía de acuerdo a las necesidades que observa en los maestros y ella se encargó de hacerlo todo: seleccionar la información, sintetizarla, organizarla, grabar y editar. 

“Por supuesto que tuve temor, no me gustaba escucharme en las grabaciones pero la necesidad y el interés son los que mueven las voluntades para hacer las cosas. Tomé el ejemplo de los maestros porque ellos se atrevieron y lo hicieron, y yo por qué no”.

Una guía ejemplar

Gracias a esta iniciativa, los maestros se sintieron acompañados durante todo el ciclo escolar porque Angélica los guio en cada etapa, en cómo dar la clase, en las sugerencias para la participación, para la evaluación, en tranquilizarse y respirar, en retomar las habilidades básicas, en actividades para propiciar el autoconocimiento, ejercicios para encontrar su pasión y su objetivo. 

“He recibido buenos comentarios, hay personas que se toman el tiempo de retroalimentarme, algunos maestros, directores y subdirectores me dicen que la dinámica fue pertinente, que la postura o el punto de vista que les presento es interesante; siento que los videos han sido útiles y bien recibidos”, considera la maestra. 

Angélica reflexiona en que el trabajo colaborativo siempre va a dar mejores frutos: “Aunque la pandemia trajo un distanciamiento social y hubo un riesgo de sentirnos solos o apartados, grupos como la Comunidad DIA nos ayudan a sentirnos emocionalmente acompañados y apoyados. Esta virtualidad nos separó físicamente pero nos acercó de otra manera, cuando hablamos a través de una pantalla es casi como hablarnos al oído, incluso tenemos la posibilidad de escucharnos mejor”. 

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